Bloqueo emocional: en qué te puede ayudar la terapia

¿Te has sentido alguna vez nerviosa ante una situación importante? ¿Te sentías paralizada? ¿Sentías cómo las palabras no salían de tu boca? ¿Alguna vez has sentido que no has podido reponerte de alguna cosa que ha ocurrido en tu vida? ¿Te sientas atrapada?

Nuestras emociones

Nuestras emociones son parte de nosotros y son respuesta de nuestro sistema fisiológico ante determinadas situaciones internas o externas. Todos experimentamos emociones, en mayor o menor intensidad, más o menos ajustadas a nuestra realidad. Las emociones nos afectan a nuestra motivación, a nuestro aprendizaje, a nuestro comportamiento y a la comunicación que tenemos con la gente que nos rodea.

Al nacer ya tenemos una serie de emociones que se denominan innatas: alegría, tristeza, asco e ira. En base a estas emociones innatas y a lo largo de nuestra experiencia vital, vamos ampliando nuestra gama emocional y por tanto, se van incluyendo otras emociones cómo: culpa, celos, confianza, frustración, resentimiento, compasión, etc. Por ello, es fundamental la educación emocional desde la infancia ya que nos va a permitir aprender a gestionar nuestras emociones de forma ajustada a nuestra realidad.

Recuerda: todas las emociones tienen una función. Por ejemplo, el enfado nos permite tomar decisiones respecto a aquello que nos está haciendo daño y nos da la energía para cambiar esa situación. O la tristeza, nos permite asimilar la situación y recuperar la energía para que podamos establecer cambios en el futuro.

¿Qué es el bloqueo emocional?

El bloqueo emocional es un mecanismo de defensa que nos impide que podamos sentir emociones con normalidad. Por ello, nos impide pensar con claridad y nos afecta a nuestras acciones de nuestra vida cotidiana.

En  algún momento de nuestra vida todos hemos pasado por algún bloqueo emocional. En numerosas ocasiones es complicado gestionarlo y volver a la normalidad. Hay que tener en cuenta que estos bloqueos no tienen por qué afectar a todas las áreas de nuestra vida, sino que podrían afectar al pensamiento, emoción y comportamiento centrado en un ámbito concreto (laboral, familiar, de pareja, amistad, personal, etc).

Síntomas del Bloqueo Emocional:

Podemos identificar algunas señales de alarma que nos pueden hacer pensar que estamos ante un bloqueo emocional:

  • Ansiedad o nerviosismo continúo a lo largo del día y ante diferentes circunstancias.
  • Falta de motivación de forma sostenida en el tiempo y que llega a afectar a diferentes áreas de la vida de la persona (laboral, académico, de pareja, familiar, de amistad, etc).
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Aumento de las preocupaciones sobre ese tema o en general.
  • Evitación de situaciones o personas. Por ejemplo, la persona evita a otra persona por miedo a no saber qué decirle en determinadas circunstancias (habitualmente en aquellas situaciones que pueden recordarle al origen del bloqueo).
  • Aumento de las emociones negativas. Por ejemplo, es común que aparezcan sentimientos de envidia o celos, tristeza y desanimo. También es habitual la aparición de temor a ser rechazados o sentimientos de envidia.
  • Agotamiento físico y mental.
  • Procrastinación.
  • Cambios en los hábitos de sueño y alimentación.
  • Dolores musculares, cefaleas, problemas gastrointestinales. Es decir, la aparición de síntomas psicosomáticos.

¿Qué situaciones activan un Bloqueo Emocional?

El bloqueo emocional se activa en determinadas situaciones para amortiguar el impacto de una situación o evento que puede resultar muy doloroso para nosotros. Se trataría de un mecanismo de defensa que nos ayuda a proteger nuestra mente de lo que podríamos llegar a sentir en esa situación que nos afecta de forma muy fuerte.

Es decir, este mecanismo bloquea parte de la emoción negativa y nos permite seguir viviendo con cierta normalidad en las demás áreas de nuestra vida. Lo que nos ayuda a ir aceptando la situación y reajustándonos a nuestra nueva realidad poco a poco.

Hay algunas situaciones que suelen poner en marcha este mecanismo de bloqueo. Se trataría de circunstancias traumáticas o negativas, que llevan a la persona al extremo de forma que no tienen las herramientas necesarias de afrontamiento. Algunas de las situaciones más comunes que me suelo encontrar en consulta son las siguientes:

  • Muerte repentina de un ser querido.
  • Cambio de ciudad inesperado.
  • Diagnóstico de una enfermedad crónica y/o grave.
  • Experiencia traumática: abuso sexual y/o violación, asalto o ataque, accidente, etc.
  • Infidelidad por parte de la pareja.
  • Despido laboral.
  • Cambio significativo en la situación laboral.
  • Ruptura sentimental.

Sin embargo, me gustaría destacar que en algunas ocasiones de eventos positivos también surgen bloqueos emocionales. Es decir, ante algunas buenas noticias que no esperamos en ocasiones necesitamos un tiempo para asimilar la noticia. Es común encontrar en consulta estás situaciones: ascenso en el trabajo que ocasiona nuevas responsabilidades, noticia de un embarazo inesperado, etc. En estas circunstancias también necesitamos asimilar la situación de cambio de nuestra vida y reflexionar acerca de qué herramientas necesitamos para esta nueva circunstancia.

¿Es un problema tener un Bloqueo Emocional?

El bloqueo emocional es un problema cuando se alarga en el tiempo y nos afecta a otros ámbitos de nuestra vida que antes no abarcaba. Es decir, empieza a obstaculizar nuestras metas y la consecución de aquellos objetivos que tenemos establecidos.

Cuando prolongamos esta situación y no ponemos en práctica estrategias para resolverlo, la persona suele empezar a sentir dolor sin expresarlo, y suele experimentar de forma desmedida otras emociones (tristeza, culpa, rabia o enfado).

Por ello, es importante que tengamos en cuenta que un bloqueo emocional alargado en el tiempo nos va a limitar a nivel emocional, cognitivo y comportamental de forma que pueden aparecer otro tipo de consecuencias. Algunas de las más habituales son:

  • Incremento de la experiencia de emociones negativas (por ejemplo, enfado o resentimiento de forma extrema).
  • Limitación de nuestras habilidades sociales.
  • Consecuencias sobre nuestra autoestima.
  • Aparición de adicciones a sustancias (alcohol, ansiolíticos, etc). Hecho que ocasiona un empeoramiento de la situación.
  • Aparición de enfermedades psicosomáticas (por ejemplo, problemas gastrointestinales o enfermedades autoinmunes).

Por ello en numerosas ocasiones es fundamental acudir a terapia psicológica para resolver el bloqueo y conseguir las herramientas necesarias. En el video te cuento cómo trabajamos en Psicología Monzó para ayudarte a resolver este tipo de circunstancias. No dudes en solicitar tu primera cita gratuita para que pueda asesorarte de forma individualizada.

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