Convivir con una persona adicta.

Convivir con una persona que tiene problemas de adicción puede ser una experiencia abrumadora y desafiante. Como pareja, te enfrentas a una serie de emociones y dificultades que pueden afectar tu bienestar emocional y tu relación en general. En este post, quiero explorar contigo las emociones que surgen al convivir con una persona adicta, destacando la importancia del apoyo psicológico en este proceso.

El desafío emocional de la convivencia

Cuando tu pareja lucha contra una adicción, es común que experimentes una amplia gama de emociones. La confusión, la frustración, la tristeza y la ira pueden aparecer de forma intermitente en tu vida cotidiana. Te encuentras tratando de entender por qué tu ser querido no puede superar su adicción, y es posible que te sientas impotente ante su comportamiento autodestructivo. Es fundamental reconocer que estas emociones son normales y comprender que no estás solo/a en este proceso.

La convivencia con una persona con problemas de adicción puede ser extremadamente complicada. A menudo, te enfrentas a situaciones difíciles, como mentiras, manipulaciones y violaciones de la confianza. La rutina diaria puede volverse caótica, y es posible que te sientas atrapado/a en un ciclo de crisis y recaídas. Es importante recordar que no eres responsable de las acciones de tu pareja y que no puedes controlar su adicción. Sin embargo, puedes aprender a establecer límites saludables y cuidar de ti mismo/a durante este proceso.

Algunos de los problemas de convivencia más habituales son los siguientes:

  1. Desconfianza: La adicción a menudo conlleva comportamientos deshonestos y manipuladores, lo que puede minar la confianza en la relación.
  2. Inestabilidad emocional: La persona adicta puede experimentar cambios de humor bruscos, lo cual puede generar tensión y estrés en el entorno familiar.
  3. Negligencia de responsabilidades: La adicción puede hacer que la persona descuide sus responsabilidades cotidianas, como el trabajo, las finanzas o el cuidado de los hijos, lo que puede recaer sobre ti como pareja.
  4. Codependencia: En algunos casos, puedes desarrollar una dinámica codependiente, en la que te sientes responsable de cuidar y controlar a la persona adicta, descuidando tus propias necesidades.

Límites saludables en la relación:

Es fundamental establecer límites a la persona adicta, y estos límites no significa que la vayas a abandonar. Sino que necesitas protegerte a ti mismo/a y necesitas fomentar un ambiente más saludable. Además, en muchas ocasiones esos límites alientan a la persona adicta a buscar ayuda y asumir su responsabilidad en el proceso de su recuperación.

Esos límites van a ocasionar numerosos beneficios, algunos de ellos son los siguientes:

  • Protección personal: Establecer límites saludables te permite protegerte a ti mismo/a emocional y físicamente. La adicción puede generar comportamientos perjudiciales, manipuladores o incluso violentos. Al establecer límites, te aseguras de mantener tu propia seguridad y bienestar.
  • Promover la responsabilidad: Al establecer límites, estás fomentando la responsabilidad de la persona adicta sobre sus propias acciones y elecciones. Le estás enviando un mensaje claro de que sus comportamientos adictivos tienen consecuencias y que deben asumir la responsabilidad de sus acciones.
  • Evitar la codependencia: La codependencia es una dinámica en la cual la persona que convive con alguien adicto se centra en satisfacer las necesidades de la persona adicta, descuidando sus propias necesidades y bienestar. Establecer límites ayuda a evitar esta dinámica codependiente y promueve un equilibrio más saludable en la relación.
  • Estimular la búsqueda de ayuda: Al establecer límites, puedes motivar a la persona adicta a buscar ayuda y tratamiento para su adicción. Al establecer consecuencias claras por cruzar los límites establecidos, puedes crear una motivación adicional para que busquen cambios positivos en su vida.
  • Mantener la salud de la relación: Establecer límites puede ayudar a preservar la salud de la relación a largo plazo. Al comunicar claramente tus expectativas y necesidades, se fomenta una comunicación más abierta y honesta. Esto puede conducir a una relación más equilibrada y a una mayor confianza una vez que la persona adicta busca ayuda y recibe tratamiento.
  • Aprende a decir «no»: Establece límites claros sobre lo que estás dispuesto/a a tolerar y lo que no. Aprende a decir «no» cuando la situación se vuelve perjudicial para ti y busca tu propio bienestar emocional.
  • Establece límites de comportamiento: Define las conductas inaceptables y comunica claramente las consecuencias que habrá si se cruzan esos límites. Esto puede incluir la necesidad de buscar tratamiento, asistir a terapia o establecer acuerdos específicos.
  • Cuida de ti mismo/a: Es importante priorizar tu propio cuidado y bienestar. Mantén tus propias rutinas y actividades, y busca apoyo en amigos, familiares o grupos de apoyo para compartir tus emociones y recibir orientación.
  • Busca apoyo profesional: La terapia individual puede ser de gran ayuda para fortalecerte emocionalmente y aprender estrategias para lidiar con los desafíos de convivir con una persona adicta. Un terapeuta te brindará un espacio seguro para procesar tus emociones y te ayudará a establecer límites saludables.

Recuerda que establecer límites no implica ser insensible o abandonar a la persona adicta, sino proteger tu propio bienestar y fomentar un ambiente más saludable para ambos. Puede ser útil buscar apoyo profesional, como la terapia de pareja o individual, para aprender estrategias específicas y recibir orientación durante este proceso.

La importancia del acompañamiento psicológico

 Enfrentar los desafíos emocionales y las dificultades asociadas con la convivencia con una persona adicta puede resultar abrumador. Es por eso que el apoyo psicológico se vuelve esencial en este viaje. Un profesional de la psicología puede brindarte un espacio seguro para expresar tus emociones, explorar tus preocupaciones y encontrar estrategias efectivas para lidiar con la situación. A través de la terapia, puedes fortalecer tu resiliencia emocional, adquirir herramientas de comunicación y establecer límites saludables en tu relación.

La terapia individual puede ser especialmente beneficiosa cuando convives con una persona con problemas de adicción. Un terapeuta te ayudará a comprender tus propias emociones y reacciones, y te proporcionará técnicas de afrontamiento para lidiar con el estrés y la ansiedad. Además, trabajar en tu propio bienestar emocional puede fortalecerte para establecer límites saludables y fomentar una comunicación abierta y honesta con tu pareja adicta. No dudes en escribirme para solicitar información.

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