Cuando la Comida se Convierte en Refugio.

La relación que mantenemos con la comida va más allá de la simple necesidad física de alimentarnos. En muchos casos, la comida se convierte en un refugio emocional, una forma de lidiar con el estrés, la ansiedad o las emociones difíciles. Este comportamiento puede tener consecuencias significativas en nuestra autoestima y bienestar emocional. En este post, quiero explorar qué sucede cuando la comida se convierte en un refugio y cómo lo abordamos desde Psicología Monzó.

¿Qué pasa cuando la comida es un refugio?

En la actualidad, cada vez contamos con más evidencia científica de la estrecha relación que existe entre el sobrepeso, ciertos factores psicológicos, las emociones, la motivación e incluso el comportamiento adictivo.

Cuando la comida se convierte en un refugio emocional, puede desencadenar un ciclo perjudicial. Las personas recurren a la comida para obtener consuelo, distracción o alivio temporal de las tensiones emocionales. Esto puede llevar a hábitos alimenticios poco saludables, como comer en exceso, hacer elecciones alimenticias poco nutritivas o incluso caer en patrones de alimentación emocional.

Como vemos, el factor emocional parece explicar muchos de estos comportamientos y también hemos encontrado relación con muchos fracasos a largo plazo en los programas de pérdida de peso.

Comemos para mucho más que cubrir esa necesidad fisiológica básica. Comemos para compartir a nivel social, comemos para olvidar, comemos para gestionar emociones que nos resultan desagradables, comemos para recompensarnos… Comiendo estamos “tapando” nuestro problema real.

¿Por qué no funcionan las dietas?

Quiero ser muy concisa en esto: la mayoría de las dietas no funcionan porque la acción de comer sin control y el peso, son los síntomas, y no el problema.

Cuando nos centramos en la comida no estamos prestando atención a las verdaderas razones que nos provocan el impulso irrefrenable de comer. Como podéis imaginar, estas razones son mucho más complejas que la falta de fuerza de voluntad o la disciplina para cumplir una dieta de pérdida de peso.

Tengamos en cuenta que muchas personas recurren a la comida por múltiples razones a nivel emocional: falta de confianza, de cuidado, de amor, por haber sufrido abusos, como forma de gestionar su enfado, soledad o dolor, etc. Sin embargo, para todas estas personas la solución no es ponerse a dieta sino empezar terapia psicologica.

Señales de Alarma: ¿Está la comida siendo un refugio?

Identificar si la comida se ha convertido en un refugio puede ser crucial para abordar el problema. Algunas señales de alarma incluyen:

  1. Comer en respuesta a emociones: Utilizar la comida como respuesta a situaciones emocionales, como el estrés, la tristeza o el aburrimiento.
  2. Comer en secreto: Ocultar los hábitos alimenticios a los demás, ya sea por vergüenza o por sentir que la comida es una forma de escape privado.
  3. Sentimientos de culpa después de comer: Experimentar remordimientos o culpa después de comer en exceso, lo que puede contribuir a un ciclo negativo.
  4. Pérdida de control: Sentir que no se puede controlar la cantidad de comida consumida, especialmente durante episodios emocionales.
  5. Relación emocional con la comida: Asociar ciertos alimentos con consuelo emocional, más allá de su función nutricional.

Impacto en la Autoestima y el Bienestar Emocional

Cuando la comida se convierte en un refugio, puede afectar negativamente la autoestima y el bienestar emocional. Las personas pueden experimentar sentimientos de vergüenza, culpabilidad y falta de control, lo que contribuye a un círculo vicioso de comportamientos alimenticios poco saludables. Además, este patrón puede tener repercusiones en la salud física, exacerbando problemas como la obesidad, la diabetes y otros trastornos relacionados con la alimentación.

Cómo Trabajar en Terapia una Relación Saludable con la Comida

La terapia puede desempeñar un papel fundamental en el tratamiento de la relación poco saludable con la comida. Aquí hay algunas estrategias que podemos utilizar para ayudar a las personas a desarrollar una relación más saludable con la comida:

  1. Explorar las emociones subyacentes: Identificar y abordar las emociones que llevan a la búsqueda de consuelo en la comida es crucial. La terapia puede proporcionar un espacio seguro para explorar estas emociones y desarrollar estrategias alternativas para hacerles frente.
  2. Fomentar la conciencia alimentaria: Ayudar a los individuos a desarrollar una mayor conciencia de sus hábitos alimenticios, reconociendo las señales de hambre y saciedad, así como los desencadenantes emocionales que pueden influir en sus elecciones alimenticias.
  3. Establecer metas realistas: Colaborar en el establecimiento de metas realistas y alcanzables relacionadas con la alimentación y el bienestar emocional. Estas metas pueden servir como guía para el cambio positivo y la construcción de una relación saludable con la comida.
  4. Desarrollar estrategias de afrontamiento alternativas: Enseñar y practicar estrategias de afrontamiento alternativas para lidiar con el estrés y las emociones difíciles, aparte de recurrir a la comida como único mecanismo de afrontamiento.
  5. Promover el autocuidado: Fomentar prácticas de autocuidado que vayan más allá de la alimentación, incluyendo actividades que nutran tanto el cuerpo como la mente.

En conclusión, reconocer y abordar la relación poco saludable con la comida es esencial para mejorar la autoestima y el bienestar emocional. La terapia ofrece un espacio de apoyo donde se pueden explorar y cambiar los patrones de comportamiento, promoviendo una relación más equilibrada y saludable con la comida.

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