¿De qué depende nuestra autoestima? Poténciala en tus hijos.

Me llegan numerosos padres con muchas inquietudes acerca de si están potenciando qué sus hijos tengan una buena autoestima, en este post voy a explicarte de qué depende tener una buena autoestima.

A medida que los niños crecer saben que pueden actuar sobre el entorno que les rodea, y además aumentan las actividades en las que pueden poner a prueba su inteligencia, sus habilidades personales e interpersonales, su memoria, etc. En función de todo ello vamos conformando nuestro autoconcepto y nuestra autoestima.

Diferencias autoconcepto y autoestima:

 

El autoconcepto es la suma de creencias de una persona sobre sus cualidades personales. Es decir, lo que la persona sabe de sí misma y lo que cree que sabe. Este concepto de sí mismo lo vamos formando a lo largo de nuestra vida. Se trata de las interpretaciones que hacemos de nuestras emociones y nuestra conducta, con la comparación de la misma con la de otro, si es similar o no a la nuestra.

Una vez formado un autoconcepto coherente de nosotros mismos es cuando construimos nuestra autoestima. La autoestima es cómo nos sentimos con nosotros mismos. Según nuestro autoconcepto podemos sentirnos muy válidos o con falta de valía. La autoestima a su vez está determinada por el concepto que tenemos de nuestro yo físico, compuesto por: el ético o moral, el social, la identidad, la autoaceptación, el familiar, el comportamiento, etc.

La suma del autoconcepto y la autoestima nos lleva al concepto que tenemos de nosotros mismos. Es decir, es una visión de nuestra persona y está visión va modificándose a lo largo de nuestra vida en función de las experiencias, circunstancias y el contexto que nos rodea

Ahora bien, ¿Cómo sabemos que el niño ha consolidado una buena autoestima? Entre otros factores porque los progenitores y las personas significativas para él le dan el feedback necesario de sus acciones. 


Factores que determinan la autoestima:

 

  1. Comentarios, actitudes y sentimientos:

El nivel de autoestima de una persona depende de las actitudes, comentarios y sentimientos que los padres y personas significan le transmitan. Los padres juegan un papel importantísimo en la autoestima de sus hijos ya que influyen en cómo se sienten y en cómo se relacionan con los demás. Si como padres, confiáis en ellos, les hacéis ver sus progresos, les apoyáis en los problemas y les ayudáis a trabajar sus errores su autoestima será alta y se sentirán seguros.

Sin embargo, es habitual encontrar en consulta adolescentes con una autoestima baja entre otras razones el uso de etiquetas de los adultos utilizamos influye de forma negativa. Es decir, cuando etiquetamos o encasillamos en un defecto o rasgo de carácter negativo: “es mentiroso”, “es perezoso”, “es un contestón”, “tiene vergüenza a todo”, etc. Los profesionales hablamos de la “Profecía Autocumplida”: la misma etiqueta hace que el niño se comporte en función de la etiqueta que le hayamos asignado.

Es importante considerar que el nivel de autoestima suele ser un factor determinante para el éxito o fracaso en todas las áreas de nuestra vida (escolares, laborales, familiares, personales, etc).

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  1. Interpretar sus éxitos y fracasos:

Numerosas tareas a las que se enfrentan los niños por primera vez son muy difíciles, por ello es fundamental que no utilicemos frases como: “venga es super fácil, no te estas esforzando” o “es muy difícil y tu no puedes, ya lo hago yo”.

Tenemos que suprimir la critica por el fracaso, e ir a los hechos no a las descalificaciones personales. Por ejemplo, puedes usar esta expresión: “esto está mal, por esto y por esto”, pero nunca decir “eres un vago…”. Es fundamental que el niño comprenda que hay cosas simples y cosas complejas, y que va a depender de cada persona hacerlo mejor o peor, de su esfuerzo, motivación, etc. Además es importante que entiendan la idea de que los fracasos o los errores son oportunidades que se presentan para aprender. Otro de los aspectos importantes es que debemos realizar las correcciones basándonos en los pequeños logros: “este ejercicio no es correcto debes intentar hacerlo bien, igual que ayer hiciste muy bien este otro…”.

Por otro lado, necesitan comprobar por ellos mismos que son capaces de realizar ciertas cosas. Necesitan hacerlas para practicar y aprender. Muchos padres protegen a sus hijos por miedo a que se hagan daño, se caigan, sufran, etc. Ten en cuenta que van a aprender a hacer actividades si tú se lo permites. En cambio, si no lo necesitan hacer porque no dejamos que lo hagan, no van a tener la oportunidad de comprobar si son capaces de hacerlo o de mejorar.

Es habitual que escuche en grupos de padres los siguientes comentarios:

  • “Eso es muy difícil para ti, ya lo hago yo”.
  • “Mejor esto no lo hagas, mira lo que te pasó el otro día”.
  • “Ni hablar, el otro día lo dejaste hecho un asco”.

Con estas expresiones (o similares) lo que conseguimos es limitar las posibilidades de los niños a la hora de cometer errores y por tanto, les impedimos que puedan adquirir nuevas habilidades.  Al decirles que no pueden hacer, o que no lo van a hacer bien estamos transmitiéndoles que no merece la pena intentarlo.

Como ves te he comentado dos aspectos fundamentales para que los niños adquieran una autoestima sólida. En el video te cuento la influencia que tienen los educadores y las personas significativas del niño en que este desarrolle su autoestima. Si tienes dudas o crees que tu hijo tiene una autoestima baja no dudes en ponerte en contacto con nuestro equipo de psicologos en Las Rozas, podemos ayudarte.

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