¿Es importante plantearnos objetivos?

Es la época del año en la que solemos hacer el balance de final de año y establecer los nuevos objetivos para este nuevo año. ¡Son tantas las cosas que queremos cambiar y/o mejorar!

Queremos ponernos a dieta, hacer ejercicio, ahorrar más, hacer algún cambio en nuestra carrera profesional, dedicar más tiempo al autocuidado, salir a correr, ir a clases de pintura, dedicar más tiempo a la cocina, aprender a meditar, apuntarse a una formación…

Lo del cambio de año, incluso este año más que nunca, parece que nos ilusiona y nos motiva. Sin embargo, estaría bien que no perdiésemos de vista algunos aspectos clave. El primero de ellos, es fundamental reconsiderar cuántos de ellos hemos llegado a cumplir el año anterior. Habrá quien piense que la culpa ha sido de las circunstancias que nos han acompañado durante estos últimos meses y que les ha trastocado todos los planes.

Ahora para y piensa. Sé honesto contigo y mira hacia dentro. Es muy probable que esa lista de objetivos no lo hayas cumplido cualquier otro año.

En numerosas ocasiones llenamos nuestra vida con más cosas y más personas, con muchas sensaciones: por lo que si haces la lista de esta manera no te va a valer.

Es decir, hacer deporte, ponerte a dieta, aprender pintura o sacarte el carnet de conducir son objetivos “de protocolo que son buenas para ti, pero que quizá no están conectados con tu vida presente”. Puede que, incluso haciendo todo eso que nos hemos propuesto, en el caso improbable de que de lo que lo logres, llegues al siguiente diciembre en la misma situación.

Y es que buscar unos objetivos a cumplir fuera de una misma, y creer que consiguiéndolos seremos más felices el año que viene, es “una trampa”, que nosotras mismas nos ponemos, ya que a lo largo del siguiente año no vas a sostener esos objetivos ni los vas a integrar en tu vida. Solo tienes que mirar hacia atrás y ver cuántas veces has cumplido los objetivos que te has marcado.

Uno de los problemas principales es que cada vez que nos imponemos propósitos tan rígidos partimos de una carencia al decirnos que nuestra vida “no está bien” y que, de alguna manera, “somos incompletas, hay algo que está mal y que tenemos que conseguir para sentirnos mejor”.

Para otro momento y piensa. ¿Las metas que estableces son aquello que más valoras de tu vida? Cada día tomas miles de decisiones, la mayoría de ellas se basan en una tendencia del subconsciente que nos impulsa a reducir el dolor y buscar el disfrute. Y, si nuestras metas no están alienadas con esa idea y no nos producen alegría va a ser muy difícil que nuestras decisiones diarias vayan en la misma línea que esos objetivos.

Por este motivo, y quizá también porque durante el 2020 hemos podido ver con más claridad si cabe que no controlamos absolutamente nada nuestras circunstancias… te animo a pensar muy bien qué metas te propones para este 2021.

Es decir, en lugar de coger una libreta y volver a poner las mismas ideas y objetivos de años anteriores porque no nos planteamos metas que vayan en consonancia con nuestros valores. Por ejemplo, apreciar más todo aquello que ya tengo.

Te voy a dar algunas ideas que puedes empezar a hacer desde YA en lugar de escribir esta lista de metas que no llevas a cabo:

  1. Diario de gratitud: te animo a diariamente escribir 3 cosas por las que te sientas agradecida. Focalizando tu atención en las pequeñas cosas del día a día para darles más valor.
  2. Haz una lista de aspectos que te gustan de ti y de tu vida.
  3. Haz una lista de todo aquello que has aprendido durante el 2020: es muy probable que te sientas diferente respecto al año anterior. El cambio va a ser aún mayor si analizas todo aquello que has aprendido y le das valor.

Espero que estás herramientas te ayuden en tu crecimiento personal durante este 2021.

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