La importancia del autodiálogo interno.

Os voy a hablar de la importancia de nuestro diálogo interno, mis pacientes están hartos de escuchármelo en consulta y me parece fundamental que tengáis esta información.

¿Qué es el auto-diálogo interno?

El lenguaje guía a nuestro pensamiento. Desde hace años debatimos que se desarrolla primero si el pensamiento o el lenguaje. Lo que es innegable es que desde pequeños orientamos nuestros actos y reflexiones ayudándonos del uso de esta facultad. Los más pequeños lo hacen en voz alta, como si hablásemos solos: “Pongo esto aquí”. Para más tarde interiorizar ese habla y adquirir la capacidad de abstracción y representación de conceptos que completan lo que llamamos el pensamiento verbal.

Es decir, cuando pensamos estamos manteniendo una conversación con nosotros mismos. Nuestro autodiálogo interno actúa de forma inconsciente pero tiene una importancia fundamental en nuestra forma de comportarnos y en nuestros sentimientos.

Imagina que vas a una entrevista de trabajo con mucho nerviosismo y pesimismo ya que estás pensando “Tengo muy pocas opciones, ya que seguro que hay otras personas con mejores curriculums”, “Tengo una cara horrible… he dormido fatal de los nervios”, “Siempre la cago en las entrevistas, me pongo nervioso y me lo notan”.  ¿Crees que estás afrontando la entrevista de la mejor forma posible?. Obviamente la respuesta es NO.

Como hemos podido ver en el ejemplo y te habrás dado cuenta, la mayor parte de nuestras conductas, nuestros pensamientos y nuestro dialogo interno son aprendidos. Por ello, si hemos aprendido a hablarnos de determinada manera, también puedes desaprender a hacerlo y aprender formas más saludables de diálogo interno.

Estas formas de aprendizaje se ven influenciadas por diversos factores que condicionan el hecho de que nos hablemos mal a nosotros mismos:

  • Familiares y educativos: es habitual encontrarnos en consulta a personas cuyo diálogo autocritico habla más de un padre/madre autoritario, o un profesor poco reforzador.
  • Factores motivacionales: por ejemplo, las personas ansiosas tienden a interpretar muchas más situaciones de forma amenazante.
  • Factores sociales: sobre todo en adolescentes es habitual que piensen y tengan autodiálogos internos similiares a los que hace su grupo de iguales.
  • Expectativas: dependiendo de aquello que queramos conseguir podemos tener un autodiálogo más o menos motivador que va a influir en nuestro comportamiento.
  • Experiencias vividas: la forma en la que juzgamos nuestro comportamiento puede estar influenciado por algo que nos ha ocurrido en el pasado o a alguien de nuestro alrededor.
  • Culturales: nuestros pensamientos asociados con los juicios de realidad son contextuales. Es decir, la realidad va a ser buena o mala en función de nuestra cultura.

Tipos de auto-diálogos negativos:

A continuación voy a describirte los tipos de autodiálogos negativos más comunes que solemos encontrarnos en consulta:

  • El perfeccionista: nunca es suficiente lo que se hace; una frase muy común en estas personas es “debería”. Por ejemplo, “debería ser como X”, “debería haberlo hecho de esta otra manera”.
  • El auto-compasivo: suelen repetirse frases del tipo “todo me pasa a mi”, “siempre me pasan cosas horribles y al resto no”, “mis problemas son mucho más complejos que los de los demás”, etc. Son personas que se recuerdan todos los sucesos negativos que les han ocurrido de forma constante y pasan por alto o ignoran todo aquello que contradiga esta postura autocompasiva.
  • El crítico: se repiten de forma constante todos los defectos propios y/o ajenos. Esta postura les ocasiona una visión totalmente negativa de uno mismo y/o de los demás. Es habitual que les genere un sentimiento de culpa o inutilidad que puede acabar en episodios depresivos.

  • El ansioso: son personas que se encuentran hipervigilantes la mayor parte de su tiempo. Se recuerdan todos los sucesos negativos y todas aquellas situaciones peligrosas que podrían ocurrir. Es habitual que este tipo de autodiálogo genere sensaciones tangibles a nivel corporal, que provocan mayor malestar a quién las padece. Esta espiral de temor suele acabar en crisis de ansiedad o ataques de pánico.

¿Se puede manejar el diálogo interno?

Como te he comentado anteriormente el diálogo interno es aprendido. Por tanto, tal y como hemos aprendido a tenerlo de forma negativa también podemos aprender a que sea más constructivo y saludable. Algunas herramientas básicas que pueden ayudarte son las siguientes:

  1. Identificar qué es lo que te dices la mayor parte del tiempo. Si prestas atención vas a encontrar un patrón, un tema que repites en las cosas que te dices, que va a ser el causante de nuestras fluctuaciones emocionales.
  2. ¿Qué evidencias tienes de que lo que te dices es realmente así? ¿Qué te dice la gente de tu alrededor? ¿Podría haber alguna otra posible interpretación? Cómo hemos hablado, lo que te dices tiene que ver con tu historia personal, con aquello que te dijeron desde pequeña; sin embargo, eso no representa la verdad absoluta, y no es la única manera de entender las cosas. El objetivo de este paso es flexibilizar nuestro pensamiento.
  3. El objetivo va a ser reemplazar nuestro diálogo destructivo por uno más constructivo, sano realista y útil.

Estos cambios requieren tiempo y esfuerzo. Ya que no es sencillo modificar patrones que hemos mantenido y reforzado a lo largo del tiempo. Por ello, la ayuda psicológica es fundamental en este proceso ya que aprenderás no sólo a identificar tus pensamientos sino a gestionarlos de la forma más saludable posible. Si consideras que necesitas mejorar este aspecto no dudes en contactar conmigo para que pueda ayudarte en ese proceso.

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