La moda de autolesionarse en los adolescentes.

Desde hace algunos años en las consultas de psicología hemos visto como entre los adolescentes ha crecido la conducta de las “autolesiones”. Suelen cortarse con objetos punzantes en los antebrazos, en el interior de las piernas o la barriga, etc. Sin embargo, no muestran intenciones suicidas. Se ocultan de sus familiares para que estos no sepan de esta conducta. Son conscientes de que no deberían hacerlo pero no pueden dejarlo.

Para los padres existen pocas cosas más inquietantes que enterarse que su hija está hiriéndose de forma intencionada. Y sí, digo HIJA porque es más habitual que esta conducta se de en chicas. Hay algunos datos que indican que uno de cada cuatro adolescentes lo hace, una auténtica barbaridad.

Las formas de autolesión más habituales son cortes o arañazos en la piel con cualquier objeto punzante que pueda ocasionarles una herida. Por ejemplo, es habitual que utilicen cuchillas de afeitar, cuchillas de los sacapuntas o incluso clips. En algunos casos también se observan autolesiones mediante quemaduras, tirones de piel, golpes o heridas.

Es fundamental que tengamos claro que a pesar de parecer un comportamiento suicida realmente no lo es. Las adolescentes utilizan esta conducta para aliviar la angustia emocional que están sintiendo. Pero este comportamiento nos indica una profundidad de dolor psíquico que si puede llevar a un intento de suicidio. Además, el comportamiento en sí es peligroso ya que pueden hacerse más daño del que pretendían e incluso desarrollar infecciones.

Señales de alarma

Si sospechas que tu hija se está autolesionando debes estar alerta a estas señales:

  • Cicatrices sospechosas.
  • Cortes reiterados en el mismo lugar.
  • Heridas que no sanan e incluso empeoran.
  • Conversaciones acerca de las autolesiones.
  • Guardar objetos afilados: cuchillas de afeitar, cuchillas del sacapuntas, vidrios, cortaúñas, alfileres, etc.
  • Aislamiento social cada vez mayor.
  • No querer ponerse manga corta a pesar del calor.
  • Negarse a compartir vestuario.
  • Negarse a actividades de ocio como ir a la piscina.
  • Negarse a ir a clase porque sienten que no encajan.

El impulso que siente una adolescente para autolesionarse suele aparecer casi siempre a raíz de algún evento especifico en su vida. Uno de los desencadenantes más frecuentes son: sentirse rechazada por amigas o pareja, sentir que no encuentra su sitio en la familia, sentir que se le critica y juzga de forma constante, etc.

Dado que se trata de una conducta de riesgo la detección precoz es fundamental. Si cogemos está conducta en estados iniciales va a ser mucho más fácil solucionarlo que si ya ha derivado en un problema más serio con otras complicaciones.

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¿Cómo debemos actuar como padres?

Los padres se enfrentan a un miedo intenso a no saber cómo reaccionar ante este tipo de situaciones. No es fácil gestionar para los padres que su hija adolescente se autolesione. Es importante que los padres no olviden que quién peor lo está pasando es su hij@. Por ello, es fundamental que se le exprese mucho cariño y no juzgarle. Algunas de las pautas básicas que doy a los padres cuando acuden a consulta son las siguientes:

  • Si no quiere hablar contigo, ofrécele alguien con quien hablar.
  • Escucha activa: dile que vas a intentar entenderle aunque es posible que no lo consigas.
  • No proyectes tus miedos en ellos. Para ello, no presupongas nada, pregúntale todas las dudas que tengas.
  • No juzgues: como padres debemos entender que si vemos una mala respuesta es posible que les pase algo.

¿Cuándo buscar ayuda?

Dado que se trata de una conducta de riesgo, es importante buscar ayuda aunque ella te diga que es la primera vez que lo hace. En algunos casos, las adolescentes experimentan el hecho de autolesionarse, especialmente si tienen amigos que lo hacen. Sin embargo, esto no deja de ser un hecho peligroso y grave, y no conviene cerrar los ojos ante lo que puede ser un serio problema de salud mental.

Desde Psicología Monzó realizaremos la evaluación inicial de forma que identifiquemos la causa de esta conducta. Con las adolescentes que realizan esta conducta para “sedarse de un dolor interno” debemos identificar cuál es ese dolor, los más comunes son: una pérdida, un abandono, un proceso de duelo, haber sufrido acoso o bullying, haber sufrido abuso o maltrato, haber experimentado un hecho traumático, etc. Además valoraremos la necesidad de realizar terapia familiar, para darles pautas a los padres y al adolescente.

Recuerda que es un comportamiento con el que es muy difícil identificarse y empatizar. Pero no es algo que una adolescente pueda dejar de hacer sin más. Por ello, ofrécele la ayuda que necesita. Nuestro equipo de psicologos para adolescentes en Majadahonda puede ayudarte. 

 

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