Los estilos de crianza y su influencia en el comportamiento de los niños.

Los padres tienen una gran influencia en el comportamiento de sus hij@s. Es decir, nuestro estilo de crianza va a influenciar el desarrollo de los niños. Por ello, es fundamental que seamos conscientes de cuál es nuestro estilo de crianza y fomentemos aquella crianza que contribuya al desarrollo saludable del niño.  Es de sobra conocido por los educadores y psicólogos que los estilos de crianza negativos pueden tener consecuencias negativas en el desarrollo de los niños.

Pero… ¿Qué son los estilos de crianza?

Se define como “la manera que tienen los progenitores de reaccionar y responder a las actuaciones de los niñ@s”. Nuestro estilo de crianza es un patrón de actos que como padres llevamos a cabo, y que recoge un conjunto de pensamientos, emociones y conductas que los padres desarrollan alrededor de los niños. Dado que se trata de una interacción social va a interferir de forma directa en la otra persona.

Por ello, los estilos de crianza son fundamentales para el desarrollo social y emocional de los hij@s y que va a condicionar su bienestar presente y futuro. Es decir, vamos a condicionar que el niñ@ se sienta de una manera determinada consigo mismo y con  los demás. Lo cual, es de vital importancia para su desarrollo. Así mismo, va a condicionar sus interacciones sociales y relaciones afectivas.

Los diferentes estilos de crianza se caracterizan por dos factores:

  1. Sensibilidad e interés: Hace referencia a la sensibilidad que muestran los padres con las emociones de sus hij@s. Es decir, se trata de la capacidad de entender emocionalmente a sus hij@s y dar respuesta a sus necesidades. Un aspecto importante a tener en cuenta es que es fundamental cómo percibe el niño esa sensibilidad.
  2. Exigencia y firmeza: el otro factor fundamental se trata del nivel de exigencia y de firmeza de los padres con respecto a sus hij@s. Como hemos comentado con el factor anterior cómo percibe el niño el nivel de exigencia es importante.

Estilos de crianza

  1. Estilo autoritario:

Son padres que se caracterizan por tener un elevado nivel de exigencia y control. Sin embargo, transmiten poco afecto. Es decir, se muestran muy fríos. Las características fundamentales son:

  • Establecen normas sin tener en cuenta las necesidades del niño.
  • Piensan que si crean más temor, les van a tener más respeto.
  • Son muy rígidos e inflexibles en el cumplimiento de las normas.
  • Imponen sus soluciones problemáticas. En vez de buscar soluciones comunes con ellos.
  • Tienen miedo a perder el control lo que ocasiona que griten, amenacen, etc.
  • Frase favorita: “Porque yo lo digo”.
  • Pros: los niños se suelen esforzar mucho en el cole, son obedientes y suelen ser poco problemáticos.
  • Contras: suelen mostrar baja autoestima y dificultades en las relaciones sociales.
  1. Padres sobreprotectores o permisivos:

Son padres que muestran mucho afecto hacia los hij@s. Sin embargo, suelen mostrar mucha flexibilidad o poca exigencia con ellos. Se caracterizan por:

  • No suelen mantener los límites y se muestran flexibles con las normas, consecuencias o castigos.
  • No permiten que los niños superen los problemas, son ellos quienes les van resolviendo sus dificultades/problemas/obstáculos, quitándoles todas las piedras del camino.
  • No suelen mostrar claridad en las pautas que les dan, intentando razonar de forma excesiva con ellos.
  • No favorecen la autonomía.
  • Ceden ante los conflictos con sus hij@s.
  • Fomentan el egocentrismo.
  • Frase favorita: “Lo que tú quieras, mi amor”.
  • Pros: Son niños con alta autoestima y se muestran sociables.
  • Contras: el rendimiento escolar puede verse afectado y tienden a “meterse en más problemas”.
  1. Padres negligentes:

Estos tipo de padres no transmiten afecto  y se muestran muy fríos. No suelen transmitir exigencia o control. Estos padres sienten que su hijo es una molestia, y lo único que les importa es que no les incomode. Muestran las siguientes características:

  • Se muestran muy concentrados en sus propios problemas. Y no tienen tiempo para cubrir las necesidades de su hijo.
  • No suelen imponer límites.
  • Se muestran hostiles y agresivos en la manera de comunicarse con ellos.
  • No expresan lo que sienten por su hijo ni transmiten afecto y calidez.
  • Frase favorita: “Déjalo que haga lo que quiera”.
  • Pros: no hay muchos “pros”. Si el niño tiene un carácter muy marcado puede conseguir ser una persona muy independiente, de esas que “se hacen a sí mismas”.
  • Contras: rendimiento escolar malo o mediocre, muestran carencias emocionales y cognitivas. Suelen mostrar pocas capacidades sociales, relaciones de dependencia o pocas relaciones.
  1. Padres democráticos:

Son padres que saben equilibrar el afecto y cariño que transmiten al niño, junto a una adecuada exigencia y control. Se caracterizan por:

  • Ponen normas y límites claros y sin negociarlos con sus hij@s. Sin embargo, las consecuencias y castigos son proporcionados y adecuados en función de la situación.
  • Promueven que el niño sea autónomo e independiente.
  • Tienen una comunicación fluida con sus hij@s.
  • Transmiten confianza.
  • No solucionan los problemas de los hij@s, sino que les animan a resolverlos por si mismos.
  • Asumen que sus decisiones pueden no estar bien, y son capaces de rectificar.
  • Mantienen una presencia afectiva fuerte.
  • Establecen jerarquías pero son dialogantes y razonan con sus hij@s.
  • Frase favorita: “¿Ves por qué hay que seguir las reglas, cariño?
  • Pros: niños con buen rendimiento escolar y una adecuada autoestima, independientes, muy competentes a nivel social e instrumental, suelen presentar pocos problemas de conducta.
  • Contras: ¡¡¡¡POCOS!!!

Los artículos científicos y expertos identifican el modelo democrático como el “mejor”. Sin embargo, resulta el más complicado;  ya que el equilibrio en una crianza que conjugue una educación con límites y con dosis de receptividad no es fácil de conseguir.

Ten en cuenta, que nadie está “al 100%” en un modelo, todos oscilamos entre uno y otro extremo, intentando no perder el rumbo. Además los niños también tienen su propia personalidad, para bien o para mal, y su forma de ser no depende exclusivamente de nosotros. Si tienes alguna duda, recuerda que puedes consultarnos.

 

Comparte
Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Comentarios