¿Qué es el Síndrome de la Cabaña? ¿Por qué ahora no queremos salir?

La crisis del Coronavirus ha provocado que estemos confinados durante numerosos días. En definitiva, nos han cambiado nuestra rutina en un instante. Nos hemos tenido que acostumbrar a una realidad completamente desconocida. En esta nueva realidad han aparecido dificultades y uno de ellos es el “Síndrome de la cabaña”. En este post te voy a contar en qué consiste y algunas estrategias para manejarlo.

¿En qué consiste el llamado Síndrome de la cabaña?

Cuando escribo este post vamos por la semana sexta de confinamiento. Alrededor de 48 días de encierro en nuestro domicilio. Algunos han salido de casa de forma frecuente a la compra, a la farmacia, a pasear al perro o al estanco. Sin embargo, hay personas que están viviendo el aislamiento de forma rigurosa. Aunque parezca raro hay personas que no han puesto un pie en la calle desde el día 13 de Marzo cuando se decretó el Estado de Alarma. Y puede que alguno de ellos no quieran hacerlo aún a pesar de que ya se nos permite salir a pasear en determinado horario. Este es el llamado “Síndrome de la cabaña”.

Es decir, el Síndrome de la cabaña aparece cuando se puede salir y hay gente que no quiere hacerlo. Tengamos en cuenta que hay personas que llevan confinadas en un sitio pequeño, con poca movilidad numerosos días, por ello su energía ha bajado. Se han habituado a esa situación. Se han acostumbrado a vivir entre cuatro paredes. Y es entonces, cuando han empezado a generar un miedo de lo que pueda ocurrir cuando tengan que salir al exterior.

El Síndrome de la cabaña es un término frecuente en psicología, que se ha estudiado en personas que han vivido privadas de su libertad. Es decir, se ha visto constatado en pacientes que han pasado largas temporadas en habitaciones de hospital, en presos que han cumplido largas condenas en cárceles e, incluso en personas que han permanecido secuestradas.

Tengamos en cuenta que en algunos casos, el Síndrome de la cabaña puede provocar depresiones o rechazo social. Incluso el pánico al contagio, dadas las circunstancias en las que vivimos, amenaza con complicar todavía más el proceso mental de las personas que lo sufran.

¿Cuáles son los síntomas del Síndrome de la cabaña?

Una de las características más comunes de este síndrome es la letargia. Se trata de sentirse cansado la mayor parte del tiempo, hacer siestas largas, tener las piernas entumecidas y los brazos e incluso sienten dificultad para levantarnos por las mañanas, son síntomas muy comunes. Algunos otros serian:

  • Síntomas cognitivos: dificultad para concentrarse, fallos de memoria…
  • Antojo por determinados alimentos para disminuir la ansiedad.
  • Motivación baja para realizar cualquier tarea que antes realizábamos.
  • Síntomas emocionales: temor, angustia, tristeza, frustración…
  • La característica más distintiva es el miedo a salir al exterior. Sin embargo, las personas pueden afirmar que simplemente aún no les apetece salir de casa, que están bien y que tienen todo lo que necesitan.

Tengo miedo a salir tras el desconfinamiento ¿qué puedo hacer?

El Síndrome de la cabaña se está manifestando mucho más de lo que pensamos. Tanto es así, que ya disponemos de una escala desarrollada en la Universidad de Pekin, con el objetivo de evaluar la incidencia de este factor entre la población.

Hay algo evidente, experimentar esta sensación no resulta agradable. Sobre todo, porque quien lo padece se encuentra con las voces de quien ansía recuperar su normalidad y su vida. Es fundamental, que respetemos y entendamos a quien, de momento, no ve con ilusión poner un pie en la calle y salir al exterior.

Recomendaciones

Las recomendaciones van a ir encaminadas a recuperar en la medida de lo posible y dentro de los límites que provoca en confinamiento, a recuperar una rutina lo más cotidiana posible. Es decir, es importante llevar una vida ordenada, hacer ejercicio de forma periódica, y llevar una alimentación sana. Además, tal y cómo hacíamos antes del Estado de Alarma, es positivo hacer planes futuros para cuando volvamos a la normalidad, tener contacto con nuestros amigos y familiares.

En definitiva, las dimensiones que tendríamos que tener en cuenta son las siguientes:

  1. Rutina y objetivos:

El cerebro del ser humano necesita rutinas para gestionar el tiempo, para sentirnos seguros y evitar dar espacio a los pensamientos negativos en exceso. En esta situación, y para reducir el efecto del Síndrome de la cabaña, debemos reducir el tiempo de descanso, evitando pasar mucho tiempo en la cama o sofá.

Organiza una rutina y llévala a cabo. Distribuye las obligaciones laborales y del cuidado del hogar. Así como, el tiempo para alimentarte y realizar ejercicio. Y lo que aún es más importante, incluye tiempos pequeños en los que saldrás al exterior. Es decir, se trataría de ir exponiéndose a esa situación de forma progresiva.

  1. Lo que sientes es totalmente comprensible:

El Síndrome de la cabaña describe una situación emocional completamente normal ante el confinamiento de tantas semanas.

Por ello, no alimentes más tus miedos y angustias imaginando que estás perdiendo el control de la situación. La clave está en aceptar lo que estás sintiendo y en ir exponiéndote poco a poco. No es obligatorio salir hoy si no quieres, puedes ir haciendo pequeños intentos. Es decir, hoy puedes ir a tirar la basura y volver; mañana puedes dar unos pasos un poquito más allá de los contenedores y volver; pasado puedes intentar dar la vuelta a la manzana.

  1. Pide ayuda si crees que lo necesitas:

En caso de que sientas que cada vez te aterra más la idea de salir al exterior es importante pedir ayuda. Es decir, si ves que es imposible que cruces la puerta de tu casa o simplemente con imaginarte a ti mismo en la calle te genera mucha ansiedad o angustia, es el momento de contactar con un profesional.

Recuerda que estamos ante una nueva situación y durante los próximos meses estoy segura de que surgirán múltiples desafíos psicológicos. Para ello es importante que estemos preparados. Solicitar ayudar profesional cuando lo necesitemos es siempre un recurso muy valioso que tenemos a nuestro alcance.

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