Autoestima

autoestima

La autoestima se desarrolla a lo largo de nuestra vida, aunque la infancia y la adolescencia son periodos fundamentales, ya que durante estos años se forma la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Durante la niñez se forma nuestro autoconcepto, es decir, la conciencia de nuestra existencia, descubrimos nuestro género y nos damos cuenta de qué somos diferentes de los demás. La autoestima es la valoración que hacemos de ese autoconcepto. La imagen que tenemos de nosotros mismos pasa a través de los “ojos” de los demás. Es decir, no sólo nos valoramos por nuestros resultados, sino también dependemos de la aceptación o rechazo de quienes nos resultan importantes y cuyas opiniones nos interesan y afectan.

Cuando somos pequeños, la valoración sobre aquello que hacemos depende de nuestros padres y profesores. Estas valoraciones moldearan nuestro “yo”. Cuando dichas valoraciones han sido negativas, la persona se formará una imagen de sí misma negativa y le costará quererse, apareciendo problemas de autoestima.

Las principales consecuencias de tener una baja autoestima son las siguientes:

  • La persona suele tener una gran necesidad de aceptación y de reconocimiento, por lo que suele sentir mucha presión en las situaciones sociales. Debido a su preocupación excesiva por lo que piensen los demás de él, suele malinterpretar algunos hechos. Por lo que resulta frecuente que reaccione de forma exagerada si piensa que le están criticando. Así mismo, lo habitual es que la persona con problemas de autoestima se guarde esas opiniones y sentimientos para sí mismo, ya que en el fondo, tiene miedo a la crítica y a que lo dejen sólo. Siente que no tiene nada que aportar, que el resto son más listos y capaces. En definitiva, se siente inferior al resto.
  • La persona con baja autoestima genera una profunda falta de confianza en sí misma, que se refleja en todos los ámbitos de la persona, desde sus relaciones sociales hasta en el área laboral. Esa inseguridad le impide emprender proyectos porque cree que no tiene las habilidades necesarias, y por tanto va a fracasar. Es decir, se mantiene en su zona de confort pero le impide desarrollarse de forma plena.
  • La persona con problemas de autoestima suelen caer en las “redes de su propio pensamiento”. Cuando uno no es capaz de expresar sus deseos, de hacer valer sus derechos o de plantearse un objetivo más ambicioso, empieza a recriminarse por su falta de valor y por sus escasas capacidades generando un diálogo interior muy dañino para el individuo con expresiones cómo “no valgo para nada”, “todo lo que hago lo hago mal” “no seré capaz de lograrlo”. Estos diálogos internos forman parte de su vida cotidiana y les ocasionan gran angustia e infelicidad.

Mediante la terapia psicológica aprenderás diferentes técnicas que te ayudaran a recuperar la autoestima, identificar y apreciar tus cualidades. Además, aprenderás estrategias de comunicación asertiva, que te ayudarán a hacer valer tus derechos, a desarrollarte de forma plena y a ser más feliz.

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