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La bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) que se caracteriza porque las personas que lo padecen suelen darse atracones recurrentes en los que ingieren grandes cantidades de comida en un espacio corto de tiempo.

Tiene una gran prevalencia entre la población femenina, ya que afecta a unas 9 mujeres por cada hombre. La edad de aparición suele ser entre los 16 y los 20 años.

Las personas con bulimia tienden a restringir la alimentación con el objetivo de perder peso. Sin embargo, el hambre y la impulsividad como parte de un malestar psicológico más profundo les suele llevar al atracón. El atracón conlleva un gran sentimiento de culpa que lleva a la persona a consumir laxantes, hacer ejercicio intenso o bien realizar conductas de purga. Debido a las conductas de purga se produce una perdida de electrolitos, como sodio y potasio, que pueden ponerles en riesgo de sufrir alteraciones cardiacas, hipotensión y alteraciones fisiológicas graves poniendo en grave riesgo su vida.

¿Cuáles son los signos y síntomas principales de la bulimia nerviosa?

  • Miedo al aumento de peso.
  • Insatisfacción con el tamaño, la forma y el peso.
  • La persona suele inventar excusas para ir al baño tras las ingestas.
  • Es habitual que sólo ingiera alimentos dietéticos o bajos en contenido graso (excepto durante los episodios de atracones).
  • Consumo habitual de laxantes y/o diuréticos.
  • Practica de ejercicio intenso regular.
  • La persona tiende al aislamiento social, en especial en aquellos en los que tenga que ingerir alimentos.
  • Repetición de episodios de ingesta de cantidades excesivas de alimentos.
  • La persona siente pérdida de control durante el atracón. Es decir, como si no pudiese dejar de comer o no pudiese controlar lo que come.
  • Tras estos episodios de atracón la persona recurre al vómito.
  • Es habitual que la persona ayune y restrinja ciertos alimentos entre los episodios de atracones.

Existen dos tipos de bulimia nerviosa:

  • Con purga: tras el episodio de atracón la persona se autoprovoca el vómito, o recurre al uso de laxantes, diuréticos o enemas.
  • Sin purga: tras el atracón la persona recurre a conductas compensadoras inadecuadas, como el ayuno o el ejercicio excesivo. Sin embargo, no se autoprovoca el vómito ni emplea indebidamente laxantes, diuréticos o enemas. El peso de este tipo de pacientes suele ser mayor y son menos propensos a sufrir descompensaciones metabólicas.

Señales de alarma:

  • Comida a escondidas.
  • Desaparición inexplicable de la comida.
  • Gastos excesivos no justificados (comprar comida a escondidas).
  • Cambios de humor frecuentes.
  • Ir al baño inmediatamente después de las comidas o con mucha frecuencia.
  • Cambios bruscos de peso.
  • Comer en exceso (la persona realiza atracones) con o sin presencia de vómitos.
  • Diarreas frecuentes sin motivo aparente.
  • Comentarios despectivos sobre el propio cuerpo.
  • Caries de repetición o pérdida de piezas dentales en edades jóvenes.

Desde Psicología Monzó podemos ayudarte. No dudes en solicitar una primera cita dónde podremos informarte del tratamiento especifico para la bulimia nerviosa.

Recuerda: el tratamiento precoz de este tipo de problemas es fundamental para la recuperación de la persona. Si te has sentido identificada con los síntomas anteriores no dudes en solicitar información.

 

 

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